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El diamante se « talla » un lugar especial en el mercado de las inversiones

diamante blancoColor, brillo, transpariencia y dureza han hecho del diamante una piedra mítica que nunca ha dejado de fascinar a los hombres. Piedra de reyes o talismán, el diamante es sinónimo de perfección y de esplendor. En primer lugar, por su carácter excepcional, mantiene su propiedades intrínsecas pero también por su gran rareza. En realidad, se necesita triturar 100 toneladas de roca para obtener algunos quilates de este carbono puro critalizado. Esta singularidad hace de él la materia natural más cara conocida y es también un valor de refugio inalterable.

El diamante tallado constituye una verdadera alternativa al oro en materia de inversión, menos volátil y menos especulativo. Tanto como en el oro, el valor del diamante aumenta regularmente siguiendo la disminución de sus reservas. El diamante además goza de los beneficios del crecimiento de la demanda, que es dos veces mayor que el de la oferta. De esta manera, desde hace unos cien años, el precio del diamante aumenta de forma estable entre 2 y 3% por año. Sin embargo no existe una tasa oficial del diamante, es necesario fiarse en el índice Rapaport (Rapaport Diamond Report), una lista internacional de referencia para el tráfico de diamantes, que viene publicada cada semana.

Cuando ocurrió la crisis financiera del 2008, los EE.UU. representaban el 40% del consumo mundial de diamantes. Luego, los informes cambiaron y la parte de la demanda de los países emergentes se decuplicó. Las ventas estallaron en China y en India donde el consumo debería de representar cerca del 30% en el 2020, en igualdad con los EE.UU. Esta acometida hacia el diamante se va a traducir en un aumento de la demanda mundial del 6% anual, o sea de 247 millones de quilates, contra un alza de la producción de solamente 2,8%, que representa 175 millones de quilates. Un desfasaje que va a provocar inevitablemente una inflamación de precios.

Para invertir juiciosamente en el diamante, los profesionales aconsejan respetar ciertas reglas ya que sólo los diamantes de calidad excepcional son verdaderamente interesantes en términos de toma de valor. La piedra ideal debe ser tallada en un brillante redondo con un peso comprendido entre 0,5 y 2 quilates. Debe ser incolor (D, E o F en la escala de graduación de los colores), de una pureza FL (flawless o sea ausencia de defectos internos y externos), IF (internamente flawless o pura a la lupa 10x), VVS1 o VVS2 (very very small inclusions) con una calidad de tallado excelente o very good y una fluorescencia none (nula) o slight (débil). La evaluación de estos criterios necesita obligatoriamente un certificado de un laboratorio de gemología reconocido como el GIA o el HRD.

diamante rosa Pink StarSi el diamante tiene la reputación de ser una piedra incolora por excelencia, en materia de colores, él nos ofrece toda la paleta del arco iris. El diamante coloreado se constituyó en un verdadero mercado especializado, paralelo al mercado del diamante incolor. Desde los años 70, el valor del diamante de color natural aumenta de manera consecuente al punto de llegar en estos últimos años a un alza de precio de más del 30% anual como promedio.
 
Como para el diamante incolor, este fenómeno se explica por la enorme brecha creada por una demanda que no cesa de crecer y una oferta que se rarifica. En realidad, por cada 10 000 quilates de diamantes incoloros extraídos, podemos contar con solamente 1 quilate de diamante de color natural.
 

diamant rojo HancockLos diamantes de color pueden llegar hasta records en materia de precio, asi como sus homólogos incoloros, ya que no obedecen a un mercado con escala mundial de precios. Sin embargo, todos los colores no se equivalen en precio. El diamante rojo es lejanamente el más raro. En 1987, se puso en venta en Christie’s de New York un diamante tallado rojo de 0,95 quilates, el « Hancock Red ». En pocos minutos, los precios de la subasta se inflamaron y la piedra, originaria del Brasil, fué atribuída al sultán de Brunei por la módica suma de $ 880 000 o sea $ 926 000 el quilate ; jamás se había visto algo igiual. Luego del diamante rojo, viene el azul, donde el quilate de color azul intenso (Fancy Intense Blue) puede valer entre 100 000 y 250 000 dólares. Vienen enseguida los diamantes verdes, naranja, rosas, amarillos y marrones.

Estas sumas colosales son el resultado de una rarificación de los diamantes de color, pero igualmente por un verdadero fenómeno de moda. Cada venta en subasta desencadena las pasiones. En el 2013, las firmas Sotheby’s y Christie’s realizaron dos ventas excepcionales. La primera ha vendido un notable diamante rosa de 59,60 quilates, el « Pink Star », por 83 millones de dólares o sea 61,65 millones de euros, lo que la convirtió en la piedra preciosa más cara de la historia. La firma Christie’s ha, a su vez, vendido un diamante naranja de 14,82 quilates bautizado sobriamente « El Naranja » por 35,54 mllones de dólares. Según los expertos, el año 2014 será prolífico y apasionante para el mercado del diamante.

En períodos de crisis economica, los diamantes se convierten en un valor refugio cada vez más generalizado para diversificar las inversiones. Moneda de cambio internacional con un fuerte potencial de evolución, el diamante va a mantener siempre su valor mientras siga desconectado de las monedas, de los estados y de las coyunturas económicas. Una nueva demanda que llega de los países emergentes deja presagiar una evolución del mercado, evaluado en 60 millones de dólares. Inusual por sus condiciones de formación, excepcional por sus propiedades, desmesurado por su precio, el diamante es el mineral de los superlativos que todavía no ha terminado de hacer hablar de él.